En ISKCON, la abstención de intoxicantes forma parte de los compromisos asumidos por los practicantes iniciados. Incluye alcohol, drogas recreativas y tabaco, así como café y té con cafeína en la formulación estricta tradicional.
La explicación interna se relaciona con el autocontrol y la claridad de atención durante el canto, el estudio y la meditación. Es una norma religiosa; no significa que una persona que bebe café sea moralmente inferior o que no pueda visitar el centro.
Quien quiera cambiar sus hábitos puede hacerlo de manera gradual, solicitando apoyo cuando sea necesario. La dependencia del alcohol u otras sustancias puede precisar atención médica y no debe abordarse únicamente con recomendaciones espirituales.
Para las actividades del templo conviene comunicar con claridad qué bebidas se ofrecen y cuáles no, sin exigir a los visitantes que revelen su historial de salud o consumo.