Cuando se fundó ISKCON en 1966, su documento constitutivo recogió siete propósitos: compartir conocimientos espirituales, promover la conciencia de Krishna y favorecer la unión de las personas con Dios y entre sí.
También contempló enseñar el saṅkīrtana, crear lugares de encuentro devocional, fomentar una vida más sencilla y publicar libros, revistas y otros textos. Estos objetivos explican por qué el movimiento reúne prácticas religiosas, estudio y actividades comunitarias.
En la vida cotidiana, estos principios pueden expresarse mediante un kīrtan, una clase abierta, un proyecto de voluntariado o el acceso a literatura espiritual. La participación de visitantes no exige asumir compromisos personales que no deseen.
Para leer la formulación institucional completa, consulta la página oficial de misión y visión.