La palabra yoga tiene significados amplios en las tradiciones de la India. No equivale únicamente a posturas físicas. Una clasificación pedagógica muy utilizada distingue cuatro enfoques que pueden relacionarse entre sí.
Karma-yoga pone el acento en actuar sin apego egoísta a los resultados. Jñāna-yoga privilegia la indagación y el conocimiento espiritual. Rāja-yoga o aṣṭāṅga-yoga desarrolla una disciplina de meditación y control de la mente. Bhakti-yoga coloca en el centro la relación de amor y servicio con lo divino.
Hatha-yoga suele referirse a disciplinas corporales y respiratorias, aunque existen diversas escuelas y finalidades. Las posturas pueden ser útiles, pero no definen por sí mismas la práctica de bhakti.
Desde la perspectiva de la escuela gauḍīya-vaiṣṇava seguida por ISKCON, la devoción a Kṛṣṇa ocupa un lugar central. No debe presentarse esta preferencia doctrinal como un juicio científico de superioridad sobre todas las demás tradiciones.
Estas vías no son necesariamente compartimentos aislados: una persona puede trabajar con responsabilidad, estudiar, meditar y desarrollar devoción. La diferencia principal reside en la orientación y el objetivo espiritual declarado.